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El cibercrimen ha adoptado una nueva lógica: usar pequeñas cantidades de información para obtener grandes beneficios. En un contexto donde las grandes empresas han fortalecido sus defensas, los delincuentes ahora se enfocan en la ingeniería social hiperpersonalizada, apoyada en herramientas de Inteligencia Artificial generativa.
Según el informe Panorama de Amenazas 2025 de Kaspersky, América Latina vive un nivel histórico de intentos de phishing potenciados por IA. Entre agosto de 2024 y agosto de 2025 se registraron 1,291 millones de intentos de fraude, lo que representa un aumento del 85%.
Erick Armas, Chief Security Officer de AT&T, indicó que los atacantes han dirigido su estrategia hacia las personas, el eslabón más débil, usando la IA para crear versiones infinitas y muy creíbles de un mismo engaño con el fin de aumentar su efectividad.
Armas explicó que el interés de los criminales dejó de centrarse en las empresas —que cuentan con "múltiples capas de protección"— y ahora apunta a quienes “tienen las llaves”, ya que obtener una contraseña válida o un dato crítico resulta más sencillo que vulnerar sistemas altamente protegidos.
El experto advierte que la mayor amenaza está en lo poco que se necesita para crear un perfil de ataque funcional. Los agresores se basan en la información que los usuarios comparten de manera pública en redes sociales: sus comidas, ubicación, vehículo o actividades cotidianas.
Asegura que solo se requieren tres datos básicos para construir un perfil y lanzar un ataque eficaz: “El correo electrónico, el nombre de la persona y su cargo en la empresa son suficientes para ejecutar una estafa bien armada”.
Aunque no existe una clasificación fija de los datos más buscados, los ciberdelincuentes suelen enfocarse en información general. Cisco identifica entre las más comunes: credenciales de acceso; datos bancarios y financieros; identificaciones personales; respuestas a preguntas de seguridad y datos de contacto, como teléfonos o correos electrónicos.
¿Y cómo obtienen todo esto? No siempre recurren a técnicas avanzadas. Armas señala que la falta de educación digital facilita que los atacantes investiguen las redes sociales de los usuarios y construyan conjuntos de datos sobre una organización para, a partir de ello, lanzar sus ofensivas.
Las cifras respaldan esta preocupación. Datos de ESET muestran que, solo en el primer semestre del año, en México se detectaron al menos 4 millones de intentos de phishing, y cada incidente genera un costo promedio superior a los 8,000 pesos por persona afectada.
Las redes sociales se han convertido en un medio de comunicación casi indispensable tanto para el entretenimiento como para el trabajo. Nuestra vida sucede allí. A través de estas plataformas compartimos todo tipo de contenidos: imágenes, archivos, conversaciones.
La netiqueta, netiqueta o etiquetas online son un conjunto de reglas que rigen el comportamiento en línea para garantizar una navegación divertida, amena y evitar problemas.
Estas reglas rigen todas las formas de interacción que existen en el ciberespacio, como correo electrónico, foros, blogs, sitios web, salas de chat, redes sociales y otras aplicaciones y herramientas en Internet.
La netiqueta es promovida por los usuarios para facilitar la convivencia en las redes sociales, evitar conflictos y comentarios negativos que puedan afectar a cualquier usuario y poner en riesgo su honor, privacidad y autoestima en el mundo virtual. Sin embargo, no penalizan el comportamiento del usuario en Internet, sino que proporcionan una guía sencilla que indica la forma ideal de convivir en el entorno online.
Las normas de etiqueta online han sido útiles para el desarrollo de posteriores códigos oficiales, como Confianza Online o el código de calidad de Atiendes, la Asociación de Comercio Electrónico. Incluso la Ley de Servicios a la Sociedad de la Información (LSSI) tiene algún sustento basado en códigos de netiqueta.
Antes de la pandemia, la tecnología era una industria que mostraba un crecimiento sostenido de más de 2%. El año pasado, se aceleró a 5.5% y para 2021, IDC espera un alza de 7.7%. Una tendencia que requiere también más contrataciones. Entre los puestos de más demanda se encuentran los de desarrollo de productos, computación en la nube, ingeniería, datos e inteligencia artificial. Sin embargo, los trabajos de rápido crecimiento pierden la paridad de género, según datos de un nuevo informe de Linkedin.
El informe Gender Gap de LinkedIn, publicado en mayo, sostiene que las brechas de participación y salarial son más frecuentes en roles que requieren habilidades tecnológicas que el mercado considera ambiguamente “disruptivasâ€, en referencia a tener conocimiento sobre full stack (programador senior), desarrolladores, ingenieros de datos e ingenieros de la nube.
También muestra que existe una disminución de 0.5 puntos porcentuales en la cantidad de mujeres contratadas para puestos de liderazgo durante la pandemia en áreas de desarrollo de software y servicios de TI, servicios financieros, atención médica y manufactura; lo que deja al sector tecnológico con un porcentaje de participación femenina de 28%.
Por ejemplo, actualmente las mujeres representan 14.2% del universo de la fuerza laboral que se dedica al cómputo en la nube. En el caso de roles de datos e inteligencia artificial, son 32.4% del total, 0.1 puntos porcentuales menos que en febrero de 2018.
“Las mujeres no están bien representadas en la mayorÃa de los roles de rápido crecimiento, entonces estamos acumulando problemas de representación de género aún mayores a medida que salimos de la pandemiaâ€, advierte Natalia Fabeni, senior News editor de LinkedIn Latam.
Explica que estos roles son esenciales en el desarrollo tecnológico y para su implementación en el mundo y que es necesario incorporar las voces y perspectivas de las mujeres para que un universo más grande esté representado en esta etapa “fundamentalâ€, sobre todo ahora que la pandemia aceleró la digitalización de prácticamente todos los sectores.
Fabeni recomienda a los centros de trabajo que en sus procesos de reclutamiento se enfoquen en las habilidades y potencial de las candidatas y no solo de su experiencia laboral directa y calificaciones formales.
“En los próximos años, espero que la gente pase de vernos como una empresa de redes sociales, a vernos como otra empresa. En muchos sentidos, el metaverso es la máxima expresión de la tecnología social”. Son las palabras de Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, que dan una importante pista sobre la dirección que tomará internet en los próximos años.
En este sentido, las grandes compañías tecnológicas, como la propia Facebook, están invirtiendo ingentes cantidades de dinero para ser los primeros en desarrollar un metaverso plenamente funcional. Pero ¿en qué consiste esta revolución?
El metaverso es un universo paralelo en el que los usuarios podrán trabajar, hacer sus compras o interaccionar entre ellos de la misma forma en que lo hacen en la realidad. Algo así como un videojuego de hiperrealidad, que utilizaría la tecnología actual (realidad virtual, inteligencia artificial, etc.) para acercarse lo más posible a la vida física de las personas.
Aunque pueda parecer muy novedosa, la idea del metaverso ya se exploró hace años, a través del juego en línea Second Life. Esta comunidad experimentó una gran popularidad en la década de los 2000, y permitía a sus usuarios navegar por un mundo imaginario e interactuar con el resto de usuarios en línea, a través de un avatar. Aunque su base de usuarios ha ido cayendo con el tiempo, este universo paralelo todavía tiene grandes aficionados, que generan alrededor de 60 millones de dólares cada año vendiendo sus creaciones en el juego.
La creación de un metaverso adaptado a las tecnologías actuales promete cambiar por completo nuestra forma de entender internet. Por eso, las grandes tecnológicas se pelean por ser las primeras en lanzar un espacio que pueda dominar la industria en las próximas décadas. Además de Facebook, Sony y Epic Games se aliaron hace meses para empezar a desarrollarlo, con una inversión de 1.000 millones de dólares.
Humane, un interesante startup fundada por ex empleados de Apple y Microsoft, presentó anoche su AI Pin al mundo. Un dispositivo discreto y pequeño impulsado por inteligencia artificial y con un objetivo claro: liderar la carrera entre los gadgets que quieren sustituir al teléfono móvil.
El problema puede ser que varias empresas se lanzan a la carrera sin saber exactamente dónde está la meta. ¿Cuáles son las limitaciones reales de un teléfono inteligente? ¿Cuántos de estos productos los solucionan? ¿Qué problemas resuelven?
AI Pin y su concepto. Un pin repleto de tecnología, con funcionalidades básicas de teléfono y una pequeña proyección virtual que actúa como panel. La idea es inusual, única e interesante. Este pequeño PIN le permite recibir llamadas a través de la red móvil, responder mensajes, capturar imágenes y realizar funciones gracias al asistente de voz integrado con IA. Casi, casi un teléfono.
Pero no es un teléfono, aunque quiera costar tanto. $699, más una suscripción de $24/mes (mínimo $288/año). Quizás el elevado coste de un dispositivo que no soluciona lo que los teléfonos llevan años intentando solucionar: tenerlo todo, absolutamente todo, en el bolsillo.
El AI Pin no tiene una pantalla AMOLED de más de seis pulgadas para ver Netflix. Tampoco tiene un sensor Sony IMX de varios megapíxeles que pueda capturar lo que quieras. Ni siquiera podrás ajustar la temperatura de color de la proyección para leer cómodamente las noticias o leer un libro.
No hay ningún problema con eso, pero para vencer al teléfono, puede que no sea suficiente ofrecer un uso radicalmente diferente (y mucho más limitado) del mismo. Quizás el plan sea evitar perder funcionalidades y ganar algunas otras.